Un Juzgado de Instrucción de Las Palmas de Gran Canaria ha incoado
diligencias previas penales para esclarecer las circunstancias, en las
que se declaró un incendio el pasado viernes en la Quinta de Reposo de
Santa Brígida, municipio englobado en el partido judicial capitalino.
El paciente que supuestamente provocó el fuego -M.A.R., un
profesional liberal vecino de La Angostura (Santa Brígida) de 38 años
que ingresó con una crisis nerviosa tras una disputa familiar – se
encuentra ingresado en el Hospital Negrín desde el mismo viernes con
quemaduras de tercer grado en el 75% de su superficie corporal total y
con pronóstico «muy grave», según el parte del Servicio Canario de
Salud.
Las primera pesquisar abiertas por la Guardia Civil apuntan a que el
paciente fue ingresado en una habitación y atado de pies y manos a la
cama porque su conducta se estaba mostrando muy violenta. Así y todo, se
cree que o bien introdujo consigo un mechero y un cigarrillo o alguien
–tal vez otro enfermo– le suministró. El caso es que el afectado se puso
a fumar en la cama, y al caerle el cigarrillo de los labios y no tener
las manos libres, no pudo evitar que se provocara el incendio.
El fuego fue controlado antes de que pasara a otras dependencias de
la Quinta de Reposo, y sólo resultó herido el citado paciente y el
enfermero que acudió para liberarlo de sus ataduras y ponerlo a salvo.
Este último sólo tenía pequeños síntomas de asfixia por inhalación de
humo y el mismo viernes fue dado de alta.
El Juzgado intenta determinar con exactitud qué ocurrió en el
sanatorio y determinar si existen indicios de negligencia por parte de
los responsables del centro, que ocupa una vieja casona señorial del
siglo XVIII y es sanatorio desde 1930.
Interrogantes.... ¿...? Cuando un paciente está contencionado no
puede tener mechero ni tabaco y mucho menos que lo pueda visitar otro
paciente (...)
