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martes, 11 de febrero de 2014

La Verdad sobre la Psiquiatría - El Negocio de los Fármacos




Los medicamentos psiquiátricos son drogas adictivas de alto poder y su administración sólo encubre oscuros intereses económicos. Los psiquiatras, por otra parte, siempre en pos de aumentar su riqueza, inventan enfermedades a las que les ponen nombres que no tienen nada que ver con el origen del trastorno. Ni siquiera se puede decir a favor de ellos que por lo menos hacen esfuerzos para actualizarse, ya que incluso hoy en día siguen usando el electroshock como uno de los tratamientos supuestamente válidos, lo que ocasiona la muerte anual de infinidad de pacientes o que queden en estado de zombismo. A todo esto cabe agregar el número incalculable de personas que mueren diariamente en los institutos psiquiátricos a causa de tratamientos abusivos.



"El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas" 
Benjamín Franklin.

lunes, 10 de febrero de 2014

De farmacia en farmacia para conseguir una medicina vital

“He tenido que recorrer todo mi barrio para conseguir los medicamentos que necesito. Parezco una yonqui buscando un chute”. 

A Charo Martínez, de 65 años, le trasplantaron el riñón hace un año y medio. Para que su cuerpo no rechace el órgano, necesita fármacos inmunodepresores, pero cada vez tiene más problemas para conseguirlos. 
  La situación de urgencia le obligó la semana pasada a recurrir a su médico en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona para pedirle la medicación, aunque son las farmacias las que deben dispensarla. Llevaba semanas tomando las pastillas que le cedió una amiga trasplantada que tenía de sobra. Como ella, un creciente número de pacientes se topa con dificultades en Cataluña para acceder a unos medicamentos que son vitales para su salud.
Las personas trasplantadas necesitan tomar estos fármacos de forma continuada para prevenir un rechazo del órgano. Son medicamentos caros: los más utilizados rondan los 200 euros. 
La crisis económica y la mala situación de muchas farmacias —sometidas a repetidos impagos por parte de la Generalitat desde 2012— ha originado la falta de fármacos en almacén, de forma que los pacientes deben ir pidiéndolos a medida que los necesitan. Las boticas, a su vez, los solicitan a los mayoristas, que previamente los compran a los laboratorios.
Pero los desajustes en este circuito llevan a algunos enfermos a deambular de farmacia en farmacia buscando su medicina. Algunos acaban recurriendo a su médico para que se los dispense. Las asociaciones de pacientes se han quejado al consejero de Salud catalán, Boi Ruiz, en una reunión mantenida hace dos semanas. “Cada vez es más habitual que las farmacias no dispongan de los medicamentos”, explica Antoni Tombas, presidente de la Asociación de Enfermos de Riñón (ADER).


Fuentes: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/02/actualidad/1388699722_142002.html

domingo, 26 de enero de 2014

El creador del Transtorno por Déficit de Atención confiesa(antes de morir) que lo creó para vender pastillas



A la psiquiatría hace tiempo que se le ve el plumero. Son tantas las enfermedades y trastornos que se describen en sus manuales que hoy en día lo raro es no tener nada. Después de hacer saltar las alarmas al incluir las rabietas en el último Manual de Pediatría DSM (la biblia de los psiquiatras) y después de ver como el gobierno estadounidense declara en un informe que 1 de cada 5 niños tiene un trastorno de la salud mental, cifras que parecen un insulto al sentido común de la población, porque es imposible que tantos niños estén mentalmente enfermos, aparecen unas declaraciones de Leon Eisenberg, el psiquiatra que “descubrió” el TDAH, que no dejan indiferente a nadie que viva o trabaje con niños.

El semanario alemán Der Spiegel, en un artículo en que ponía en relieve el aumento de enfermedades mentales en la población alemana, explicó que Eisenberg dijo, siete meses antes de morir, cuando contaba ya con 87 años, que “el TDAH es un ejemplo de enfermedad ficticia”.

Los inicios del TDAH

Los primeros intentos por tratar de explicar que había niños con TDAH sucedieron en 1935. Por aquellos tiempos, los médicos habían tratado por primera vez a niños de primaria con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse en lo que se les pedía, bajo el diagnóstico de síndrome post-encefálico. Fue un intento que no cuajó porque claro, la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.
En los años sesenta apareció el protagonista de nuestra historia, Leon Eisenberg, quien volvió a hablar de dicha enfermedad, pero esta vez con otro nombre, “reacción hipercinética de la infancia”. Bajo dicho diagnóstico pudo tratar a alumnos difíciles, probando diferentes psicofármacos con ellos. Empezó con dextroanfetamina y luego utilizó el metilfenidato, droga con la que consiguió su objetivo y que hoy en día prevalece como tratamiento de elección: los niños enérgicos se transformaban en niños dóciles.
En el año 1968 se incluyó la “reacción hipercinética de la infancia” en el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) y desde entonces forma parte de dicho manual, sólo que ahora recibe el conocido nombre de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).


El logro de Eisenberg y sus colaboradores fue conseguir que la gente creyera que el TDAH tiene causas genéticas, que es una enfermedad con la que se nace. Él mismo dijo, junto con las palabras en que decía que era una enfermedad inventada, que la idea de que un niño tenga TDAH (entendemos que la idea de que un niño sea muy movido y sea un alumno problemático) desde el nacimientoestaba sobrevalorada. Sin embargo, al conseguir que esto calara en la población y en los padres, el sentimiento de culpa desaparece, los padres se sienten aliviados porque el niño ha nacido así y el tratamiento es menos cuestionable. En 1993 se vendieron en las farmacias alemanas 34 kg de metilfenidato. En el año 2011 se vendieron 1.760 kg.
El conocido psiquiatra, que llegó a hacerse cargo de la gestión del servicio de psiquiatría en el prestigioso Hospital General de Massachusetts en Boston, donde fue reconocido como uno de los más famosos profesionales de la neurología y de la psiquiatría del mundo, decidió confesar la verdadmeses antes de morir afectado de un cáncer de próstata, añadiendo que lo que debería hacer un psiquiatra infantil es tratar de determinar las razones psicosociales que pueden producir problemas de conducta. Ver si hay problemas con los padres, si hay discusiones en la familia, si los padres están juntos o separados, si hay problemas con la escuela, si al niño le cuesta adaptarse, por qué le cuesta, etc. A todo esto añadió que, lógicamente, esto lleva un tiempo, un trabajo y acompañado de un suspiro concluyó: “prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido” (a lo que yo añadiría “y mucho más ventajoso para el negocio de la psiquiatría”).


El negocio de la psiquiatría

Como he dicho al principio de la entrada parece que la psiquiatría es un monstruo capaz de llevarse cualquier cosa por delante, con un hambre voraz, que no se detiene y que hará todo lo posible por tratar de conseguir que toda persona sana acabe tomando una u otra medicación para tratar su (no) enfermedad. Se les ve el plumero, y una prueba más de ello es que ya existe la próxima enfermedad que será difundida por toda la infancia: el trastorno bipolar o enfermedad maníaco-depresiva.
Hasta los años noventa era una afección desconocida en los niños. Ahora ya es uno de los diagnósticos más frecuentes en psiquiatría infantil, hasta el punto que las visitas por este trastorno se han multiplicado por 40 en menos de diez años, siendo muchos de los “enfermos” niños de dos y tres años.
Uno de los responsables de la llegada del trastorno bipolar a EE.UU. es el psiquiatra Joseph Biederman, que lleva años haciendo estudios y conferencias sobre el tema y que recibió 1,6 millones de dólares entre el año 2000 y el 2007, procedentes de las farmacéuticas que fabricaron los medicamentos para dicho trastorno, al parecer para dedicarlos a seguir investigando la enfermedad.
Pero esto no es todo. Para conocer el alcance real del negocio de la psiquiatría, para ver hasta qué punto se inventan las enfermedades para luego poder dar los fármacos que ya existen, un estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove reveló que, de los 170 miembros del grupo de trabajo del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), es decir, los que hacen el manual de psiquiatría de referencia mundial, 95 (el 56%) tenía una o más relaciones financieras con las empresas de la Industria Farmacéutica.


¿Existe el TDAH?


Yo no sé si existe o no existe (y eso que el que la inventó dice que no), ni tampoco me toca a mí responder a esta pregunta, sin embargo estoy seguro de que son muchos los niños diagnosticados cuyo único pecado ha sido ser demasiado movidos, o ser demasiado insistentes a la hora de demandar de sus padres un poco más de atención. Ya hace más de dos años os ofrecí dos entradasen las que explicaba cómo se diagnostica el TDAH, para que vierais que no existe ninguna prueba diagnóstica de ningún tipo que determine que un niño tiene el mencionado trastorno. Todo se hace en base a la observación y en base al cumplimiento o no de unos criterios o parámetros que los niños normales deben hacer.
Ahora bien, ¿qué es ser normal? Krishnamurti dijo que “no es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”, así que quién sabe, quizás los niños que se rebelan ante el intento de domesticarles, aquellos que no soportan estar sentados escuchando cosas que no les interesan, aquellos que preferirían poder decidir qué hacer en sus vidas en todo momento, aquellos que quieren probarlo todo y no dejarse nada, quizás sean al fin y al cabo los más cuerdos.
No digo que ninguno de estos niños no tengan nada. No digo que no necesiten ayuda, porque es muy probable que muchos de ellos tengan muchos problemas, pero nunca he creído en la existencia de un trastorno que afecte al 10% de los niños y mucho menos he creído en la cura milagrosa del metilfenidato, porque si bien los niños cambian su comportamiento, los problemas que hicieron que el niño funcionara de un modo no aceptado siguen ahí.

 Fuente: World Public Union

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